Un modelo icónico y emocional de la marca desde 1996
De roadster a coupé en solo 25 segundos gracias al techo vario electrohidráulico
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Una abundancia de alegría de vivir y placer de conducción, ya sea abierto como roadster o cerrado como coupé: el Mercedes-Benz SLK (R 170) sigue inspirando hoy tanto como en su estreno en abril de 1996. Este deportivo compacto destaca por su innovador techo vario de acero, sus motores de alto rendimiento y su diseño moderno. Hace 30 años, la demanda del SLK fue excepcionalmente alta; su nombre significa “Sportlich, Leicht, Kurz” (“Deportivo, Ligero, Corto”). Hasta 2004, se produjeron un total de 311,222 unidades en versiones SLK 200, SLK 200 Kompressor, SLK 230 Kompressor, SLK 320 y SLK 32 AMG.
“Hay pocos vehículos capaces de acelerar el pulso desde el primer vistazo. Nuestro nuevo SLK es uno de ellos.” Así lo expresó Jürgen Hubbert, entonces miembro del Consejo de Administración de Mercedes-Benz, durante su presentación en el Salón del Automóvil de Turín en abril de 1996. Y tenía razón: el SLK se convirtió en un modelo emblemático y emocional de la marca. Su atractivo se confirma con numerosos premios internacionales, como el “Goldenes Lenkrad” (Alemania, 1996), “L’automobile più bella del mondo” (Italia, 1996) y “Car of the Year” (EE. UU., 1997).
Una celebración del color
El SLK expresa su carácter alegre y multifacético con un concepto de color poco convencional. Los tonos audaces le favorecen, como lo demostraron muchos vehículos de prueba presentados a la prensa en 1996 en el llamativo amarillo “yellowstone” (código 685). Con el rediseño del año 2000, los interiores se volvieron aún más vibrantes, destacando colores como azul merlin, rojo magma y amarillo lotus.
Muchos ejemplares del R 170 han sido cuidadosamente conservados y aún se utilizan regularmente. Hoy en día, es posible encontrar unidades bien mantenidas a precios atractivos. Una de sus grandes ventajas: la alta calidad de producción y su parentesco técnico con la Clase C (serie 202, 1992–2000), lo que garantiza su durabilidad.
Ingeniosamente plegable y perfectamente integrado
Una de las características distintivas del SLK es su techo vario de acero. Cerrado, ofrece excelente confort, protección contra el clima, mayor seguridad frente a robos y reduce al mínimo el ruido del viento, incluso en lavados automáticos. Esto lo convierte en un vehículo ideal para todo el año.
Con solo accionar un interruptor en la consola central, el techo se eleva y se pliega de forma compacta en el maletero en apenas 25 segundos, dejando aún espacio para equipaje ligero de dos personas. A cielo abierto, los ocupantes disfrutan de la conducción con menor turbulencia gracias al deflector de viento de serie. Barras antivuelco dobles y pilares A reforzados garantizan un alto nivel de seguridad.
El mecanismo de plegado es una obra maestra de la ingeniería, cuyo movimiento coreografiado sigue atrayendo miradas hoy en día. En la edición 10/1996 de “auto motor und sport”, la revista dedicó un reportaje fotográfico de cuatro páginas a la transformación de coupé a cabriolet bajo el título “Open execution”. Con el mantenimiento adecuado, este complejo sistema conserva su funcionalidad durante décadas. El SLK marcó tendencia: su innovador concepto de techo fue adoptado ampliamente por otros fabricantes a partir del año 2000.
Chasis deportivo para una conducción ágil
El SLK incorpora un eje delantero de doble brazo transversal y un eje trasero multibrazo, utilizando componentes probados de Mercedes-Benz. Su configuración específica reduce la altura en 20 mm respecto a un Clase C equivalente.
Las versiones más potentes cuentan con neumáticos más anchos en el eje trasero que en el delantero, algo poco común en la marca. Por ejemplo, el SLK 230 Kompressor equipa neumáticos 205/55 R16 delante y 225/50 R16 detrás. Para distancias de frenado más cortas, utiliza un sistema de frenos derivado de la Clase E (W 210).
Los voladizos cortos y las “power domes” en el capó refuerzan su carácter dinámico. En su versión básica, pesa solo 1,260 kg y, con 3,995 mm de longitud, es aproximadamente medio metro más corto que su “hermano mayor”, el Mercedes-Benz SL (R 129).
Rendimiento que se siente
El modelo más vendido de la gama R 170 es el SLK 230 Kompressor. Su motor de cuatro cilindros con compresor mecánico entrega 142 kW (193 hp) a las ruedas traseras, ofreciendo prestaciones destacadas: acelera de 0 a 100 km/h en 7.6 segundos y alcanza una velocidad máxima de 231 km/h.
El uso del compresor tiene raíces históricas en la marca, remontándose a los legendarios modelos S de los años 20, que ya empleaban esta tecnología para aumentar potencia y par motor, manteniendo al mismo tiempo una eficiencia de combustible destacable.



